Tipos de encuadernación

Rústica: Es la encuadernación de tapas blandas, empleada para libros de educación, libros de bolsillo y revistas de gran extensión en cuanto a número de páginas. En este tipo de encuadernación el bloque del interior del libro va unido a las cubiertas por el lomo. Existen dos variantes de encuadernación rústica: Rústica cosida: los pliegos del interior van cosidos entre sí. Rústica fresada: los pliegos van unidos entre sí mediante cola que se ha aplicado al lomo.


Encuadernación tipo Rustica Fresada

Cartoné: Es la encuadernación de tapa dura. La cubierta o tapa del libro es de cartón rígido o flexible, cuyo exterior se cubre con cuero, tela u otro material. Los cuadernillos casi siempre van cosidos a mano o a máquina, aunque también pueden encolarse. El lomo es semicurvo por lo general. Recibe distintos nombres según sea el material que recubra el cartón (tela, pasta, íntegra o flexibook, etc.). El tipo cartoné tiene las tapas de cartón de poco grosor recubiertas de papel. Existen dos variantes, Cartoné cosido: los pliegos del interior van cosidos entre sí. Cartoné fresado: los pliegos van unidos entre sí mediante cola aplicada al lomo. 

Caballete: Tipo de encuadernación en que los pliegos van unidos entre sí por grapas. Se emplea en revistas, folletos, etc.

Además de estos, existe otro tipo de encuadernación derivado de los anteriores, como es: Flexibook: Es un tipo de encuadernación en tapa dura flexible, realizada con una cartulina de alto gramaje. Tiene el mismo aspecto exterior que un libro encuadernado en Cartoné y puede ser cosido o fresado, y en ambos casos, con o sin solapas.

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